Técnica todo o nada

Una técnica versátil para malos hábitos que puedes aplicar tú hoy mismo.

cartel con una flecha hacia dos sentidos

Una técnica versátil para malos hábitos que puedes aplicar tú hoy mismo

La mala educación siempre ha sido difícil de soportar — repercute en las relaciones y en la calidad de vida en todos los animales sociales.

La técnica que voy a explicar a continuación sirve para corregir malos hábitos adquiridos por un mal aprendizaje. Es decir, sirve para reeducar.

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Atención: en el mundo de la educación canina no hay panaceas. No se debe generalizar ni pensar que con una sola técnica se pueden solventar toda clase de problemas. El mundo interior del perro va mucho más allá.

Si tras aplicar esta sencilla técnica en casa no se consiguen resultados y no se entiende la razón, sería aconsejable contactar con un profesional para complementar vuestro trabajo o detectar otro tipo de problemas relacionados.


Todo o nada

Este es un enfoque puramente conductista, por lo que resulta muy fácil de aplicar directamente. Se trata de observar cuando hace o no la conducta.

Se basa en premiar la ausencia — justo después de que pasen 3 segundos de no-conducta — de una conducta que no deseamos, a su vez aplicando la ausencia de premio durante la conducta indeseada.

La frecuencia de aparición de la conducta indeseada disminuirá. Porque le estarás diciendo que mientras haga esa conducta no obtendrá lo que quiere. Quedará muy claro con los ejemplos a continuación:

Es como si le dijeras a tu perro “todo o nada”

Supongamos que tenemos a Toby, un boxer enorme que ha cogido la mala costumbre de saltar encima de la gente para saludarlos. Si queremos que Toby deje de saltar encima de la gente podríamos aplicar esta técnica de la siguiente manera:

- En cuanto llegues a casa, saluda como normalmente haces.

- Toby se “volverá loco” como siempre y te saltará encima.

- En respuesta, haz ver que Toby no existe — no lo mires, que vea que lo ignoras — pero obsérvalo de reojo.

- Toby vé que no le haces caso (no reaccionas) y se acaba cansando por lo que se queda de pie mirándote o — mejor — sentado. La conducta negativa ha acabado.

- Al dejar de hacer la conducta, cuenta hasta 3 y saluda a tu perro con tus atenciones y mimos habituales, hasta puedes darle una golosina y felicitarle por haber entendido lo que querías. Si el animal salta otra vez, vuelves para atrás.

- Repite esto cada vez que vuelvas a casa, y verás como cada vez Toby dejará de saltar más pronto. Hasta que deje de saltar por completo porque verá que no le haces caso cuando lo hace.

Como se ha podido ver, esta técnica también se apoya con la ausencia de premios cuando aparece la conducta. Es perfecto para acabar con la mala educación de una forma sutil y elegante, sin mayor castigo que la ignorancia.


En casa, desde hace unos días oímos el maullido de un gato siempre a la misma hora. Parece que es en el balcón de un vecino. Probablemente es un nuevo dueño, que no sabe lidiar con este problema. Lo mismo ocurre con algunos perros del vecindario, durante el día

Aplicado a los ladridos o maullidos excesivos (sobre todo si son dirigidos hacia ti), sería tan fácil como acercarse y premiar a tu perro cuando deje de ladrar, e ignorarlo cuando ladre.

-”¡Guau!” -Te ignoro, -(3 segundos callado) -Te premio

Nuestras reacciones son las que suelen premiar inconscientemente una mala conducta, y si esto ocurre varias veces se puede convertir en un mal hábito. En el descontrol del día a día es comprensible que esto pueda ocurrir en cualquier hogar.

Si mientras estás en medio de una conversación tu adorable chihuahua empieza a ladrarte para llamarte la atención y tú le respondes tiernamente con caricias y atención, lo que conseguirás es que entienda que si quiere que lo acaricies mientras hablas te tendrá que ladrar. No te gustará tanto que te lo haga cuando estés en medio de una charla importante.

Luego está el clásico caso del perro que encierran en el patio trasero y que ladra en dirección a los dueños, hasta que le abren la puerta para entrar. Si las primeras veces el perro está ladrando y ansioso mientras le abren, entenderá que sus ladridos te convencen a abrirla, y lo repetirán con esa intención.

Hay perros o incluso gatos “muy movidos” que se los clasifica como hiperactivos de seguida… cuando aún no se ha observado bien cómo reaccionan los dueños, ni aplicado una técnica tan sencilla como “todo o nada”, descartando que sea un mal hábito.

A veces, simplemente buscan atención, comida, o están alterados emocionalmente…


También es habitual el caso de perros pequeños ladrando sin parar en la calle.

Imagínate a Babi, un chihuahua adolescente que ha cogido la manía de ladrar durante los paseos.
Si estamos en medio de un paseo y el perro empieza a ladrar, nos pararemos, pausando el paseo — ausencia de premio —.
Cuando el perro deje de ladrar durante más de 3 segundos le daremos las gracias, caricias y si queremos algo de comida, aunque continuar el paseo ya es un premio poderoso para la mayoría de perros — premio por ausencia de conducta.
Lo que ocurrirá, es que si Babi no tiene problemas de confianza, durante los paseos dejará de ladrar tanto y acabaremos con un chihuahua mucho más tranquilo.

Menciono los problemas de confianza porque, si tu perro no se siente bien consigo mismo (como suele pasar cuando eres la raza de perro más pequeña), difícilmente se preocupará por lo que tú quieres cuando está muerto de miedo.

En el tema de ladridos a veces hace falta trabajar un poco más. Para perros a los que les gusta mucho ladrar, deberemos dejarle un momento en el cual pueda desfogarse. Por eso sería útil enseñarle una orden para “ladrar”. Ya hablaremos más adelante de eso.

En el siguiente vídeo tenemos un ejemplo que muestra un caso contrario. Fijémonos en las interacciones que tiene el chihuahua con otros perros:

El chihuahua que vemos en el vídeo no solamente está mal enseñado — fijaros cómo reacciona el dueño acariciándolo cuando acaba de reaccionar mal ante otros perros — sino que está mal socializado — parece mostrar miedo frente a otros perros.

En este caso, no serviría de nada que insistiéramos en que dejase de ladrar o gruñir a otros perros, porque aunque lo consiguiésemos solo inhibiríamos al perro — y eso acabaría volviéndolo un perro explosivo. Hay que vigilar en qué casos se aplica cada técnica, ya que sin la ayuda de un profesional puede incluso empeorar.


Finalmente, no todo es un camino de rosas. Hay un inconveniente con la técnica todo o nada, y es que por ser sutil, acaba siendo una forma muy lenta de educar. Aunque dependiendo del tipo de problema, puede mejorar la situación antes de llevar el caso a un profesional.

¡Si te puede ser útil, prueba esta técnica y me comentas qué tal te ha ido!

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